|| NOTA TÉCNICA | LA TORMENTA METABÓLICA PERFECTA: Una mirada a lo que le sucede, por dentro, a la cerda hiperprolífica moderna.

EL ÉXITO QUE TIENE UN COSTO OCULTO

Hay una escena que se repite en cualquier maternidad de alto desempeño: una cerda que acaba de parir 16, 18, hasta 20 lechones y que, durante las semanas siguientes, deberá producir el alimento suficiente para que todos ellos lleguen saludables y con el peso esperado al destete. Es una imagen de éxito, pero también es el momento exacto en que su organismo atraviesa una de las etapas más exigentes de todo el ciclo productivo.

Durante años celebramos la hiperprolificidad como el gran logro genético de la porcicultura moderna, y lo es, sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué le exige ese desempeño a la hembra que lo hace posible. Es fundamental comprender los procesos fisiológicos y cómo estos cambian dinámicamente a medida que la cerda se acerca al parto1. Sostener el crecimiento final de numerosos fetos, preparar la glándula mamaria y luego producir grandes volúmenes de leche obliga a su metabolismo a trabajar cerca del límite de su capacidad fisiológica. La selección genética orientada a una mayor prolificidad ha incrementado las demandas metabólicas de las cerdas durante la lactancia3.

Durante este período, la cerda puede gastar más energía y nutrientes de los que logra reponer. Este desgaste se acumula ciclo tras ciclo y sus consecuencias no siempre se observan de inmediato. Pueden manifestarse más adelante como una recuperación más lenta, dificultades para volver a quedar preñada o una salida anticipada del plantel reproductivo, con la consecuente reducción de su vida útil productiva.

EL DESAFÍO REAL: 

Este escenario se vuelve aún más complejo cuando se combinan factores alimentarios y ambientales. Las dietas de alto valor energético son necesarias para cubrir el déficit nutricional, pero también incrementan la actividad metabólica y la exigencia sobre el hígado, el motor metabólico.

A su vez, este metabolismo acelerado se desarrolla en un contexto en el que pueden coexistir otros factores de estrés, como el espacio limitado, problemas con los comederos, fallas de ventilación, las altas temperaturas o la presencia de micotoxinas. Estos desafíos rara vez aparecen de forma aislada: suelen combinarse y potenciarse entre sí, generando cuadros complejos y favoreciendo la aparición de alteraciones metabólicas.

LO QUE PASA ADENTRO: UN MOTOR QUE NUNCA PARA DE ACELERAR

Para comprender lo que le sucede a la cerda, podemos imaginar su metabolismo como un motor que trabaja al máximo, día tras día y prácticamente sin pausa. Dentro de cada célula, las mitocondrias aceleran la producción de energía para transformar los nutrientes y cubrir los elevados requerimientos de las cerdas hiperprolíficas.

El problema es que ningún motor acelera sin generar residuos. Durante esta intensa actividad metabólica, una parte del oxígeno no se reduce completamente y se generan radicales libres y especies reactivas del oxígeno (ERO).

En condiciones normales, las células cuentan con mecanismos de defensa antioxidantes capaces de neutralizar los radicales libres. Sin embargo, cuando su producción aumenta o se sostiene durante demasiado tiempo, estas defensas pueden resultar insuficientes. Se produce entonces un desequilibrio que favorece el daño de las membranas, las proteínas y otras estructuras celulares. A este proceso lo denominamos estrés oxidativo3.

Es un desgaste silencioso: no se ve a simple vista, pero impacta en producción de leche, en fertilidad y finalmente, en años de vida útil de la hembra.

El estrés oxidativo afecta primero, y con más intensidad, a los tejidos que trabajan a mayor ritmo metabólico: hígado, riñón, intestino, cerebro y espermatozoides son los más vulnerables (Miguez et al., 1994; Miller, 1996).

En la cerda de maternidad, el hígado y el intestino merecen una atención especial. El hígado, porque es el principal motor metabólico: todo lo que la cerda necesita transformar, pasa por ahí. El intestino, por su parte, debe conservar su integridad para asegurar, entre sus funciones esenciales, una adecuada absorción de esos nutrientes, además de participar activamente en la respuesta inmunitaria.

Cuando la funcionalidad de estos órganos comienza a verse comprometida, también pueden afectarse la conversión alimenticia, la producción de leche y la capacidad de recuperación de la cerda entre ciclos.

CÓMO SE TRADUCE ESTO EN LA GRANJA

Todo lo anterior se convierte en resultados concretos. Estas son algunas de las consecuencias zootécnicas del estrés oxidativo:

        Alteraciones de la fertilidad.

        Menor absorción de nutrientes a nivel intestinal.

        Compromiso de la función hepática.

        Menor producción de leche.

        Reducción de la capacidad de respuesta inmunitaria.

        Menor crecimiento de los lechones.

        Recuperación más lenta de la condición corporal.

Cada uno de estos puntos, en conjunto, dibujan el perfil de una hembra que se desgasta más rápido de lo que su genética promete.

Se observa en la industria global un aumento de la mortalidad de las cerdas modernas en los últimos años, por diversas causas, y es posible relacionarlo con esta exigencia cada vez mayor que predispone a alteraciones metabólicas².

UN CAMBIO DE MIRADA: PENSAR EN AÑOS, NO SOLO EN UN CICLO

El cambio de perspectiva más importante que podemos hacer, es dejar de observar únicamente el resultado del próximo parto y comenzar a pensar cómo proteger a la cerda hiperprolífica a lo largo de toda su vida productiva. Por supuesto, lo primero siempre va a ser corregir las causas de estrés que están a nuestro alcance: mejorar el manejo, asegurar el confort térmico, controlar la calidad de las materias primas, entre otros. Pero muchas veces eso no alcanza, porque la cerda hiperprolífica ya está trabajando en el límite superior de su capacidad metabólica.

EL FUTURO DE LA VIDA PRODUCTIVA DE LAS CERDAS

La hiperprolificidad llegó para quedarse, y con ella, una elevada exigencia metabólica que forma parte del escenario habitual de las maternidades modernas. El desafío ya no es solamente alcanzar un alto desempeño reproductivo, sino lograr que la cerda pueda sostenerlo a lo largo del tiempo sin comprometer su bienestar ni su capacidad funcional.

En este contexto, la protección hepática y el soporte antioxidante pueden incorporarse como parte de una estrategia preventiva durante las etapas de mayor demanda metabólica, especialmente al final de la gestación, durante el periparto y la lactancia. Acompañar la función del hígado, preservar la integridad intestinal y proteger los tejidos más susceptibles al estrés oxidativo puede contribuir a limitar el daño celular y favorecer una mejor recuperación entre ciclos y prolongar así su vida útil productiva.

REFERENCIAS

1.        Longega et al., 2022. Causes of Sow Mortality and Risks to Post-Mortem Findings in a Brazilian Intensive Swine Production System.

2.        Li Q, Yang S, Chen F, Guan W, Zhang S. Nutritional strategies to alleviate oxidative stress in sows. Anim Nutr. 2021 Nov 3;9:60-73. doi: 10.1016/j.aninu.2021.10.006. PMID: 35949982; PMCID: PMC9344312.

3.        Costermans NGJ, Soede NM, Middelkoop A, Laurenssen BFA, Koopmanschap RE, Zak LJ, Knol EF, Keijer J, Teerds KJ, Kemp B. Influence of the metabolic state during lactation on milk production in modern sows. Animal. 2020 Dec;14(12):2543-2553. doi: 10.1017/S1751731120001536. Epub 2020 Jun 25. PMID: 32580816.